dilluns, 27 d’agost de 2018

El xaman


La darrera part de la trilogia Subutex es va fer esperar una mica més: aparegué dos anys més tard, el maig de 2017 (a Random House en espanyol el gener de 2018, traducció de Noemí Sobregués). En aquest volum en Vernon Subutex ha esdevingut una mena de guia espiritual que a través de les seves sessions com a DJ fa viure experiències quasi transcendents a una munió creixent d’adeptes. L’entrada d’una fortuna inesperada sembrarà la discòrdia dins del grup, mentre que un personatge humiliat buscarà la seva revenja.

«Vernon Subutex 3» reprèn la tècnica coral dels llibres anteriors, ara amb personatges majoritàriament coneguts, tot i que hi ha un important excurs a Frankfurt, a la intimitat d’una família musulmana que encara no ens havia sigut presentada i que tastarà per primer cop les mels de l’adulteri. Es percep una presència important de la ciutat de Barcelona (la favorita dels francesos i que Despentes coneix prou bé)…
No había imaginado el calor que haría en Barcelona en primavera. Pensó suéter y chaqueta vaquera, pero no bochorno asfixiante. Se vio a sí mismo deambulando por una calle peatonal del centro a las diez de la mañana. No se sintió desorientado, los rótulos son los mismos que en su calle. Siempre la misma mierda, vayas a donde vayas. Aunque aquí habría que sacarse un carnet de peatón para avanzar sin chocarte con un turista. Se desplazan en manadas, para cruzar una calle hay que esperar diez minutos. Son alemanes, chinos, rusos… solo feos. Quizás los gobiernos hacen una selección de sus habitantes menos agraciados antes de lanzarlos a Barcelona. Los peores son los franceses, como no podía ser de otra manera. Más ruidosos, más arrogantes y más agresivos que todos los demás turistas. No piensa volver. Lamenta mucho formar parte de esta horda de parásitos.
…i algunes notes d’actualitat (la mort de David Bowie, els atemptats terroristes a París de novembre de 2015):
Todavía no hace tres días que ha muerto Bowie y Céleste ya está harta de escuchar «Let’s Dance» y «Starman». El día anterior vieron «Dentro del laberinto», y fue la única a la que no le pareció absolutamente genial.
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Desde «Charlie Hebdo», pensar en las conversaciones que va a tener que soportar después de cada atentado le provoca náuseas, literalmente. Se ha alejado de personas a las que consideraba amigos. Lleva en Francia más de treinta años. Siempre ha mantenido conversaciones que aquí deben evitarse. Ya no soporta la letanía de defensas del islam.
La conclusió de la trilogia és una mica decebedora; Despentes recorre al «deus ex machina» més arquetípic per solucionar-ho tot: el gran pet terrorista, en definitiva. Però ja ho havíem sospitat de lluny, l’autora és molt més cronista urgent que lletracremada de raça. El seu retrat d’actituds i pensaments de rigorosa actualitat és el que no té preu de la seva trilogia.
Una plaza en la que las mujeres no están tranquilas por la noche porque los tíos han bebido y les apetece tocarlas cuando ellas no se lo han pedido… olvídate de quejarte de la violencia del liberalismo si a la primera ocasión ejerces tu fuerza sobre los demás. Tíos incapaces de decirse si cuando bebo impido que la mitad de las personas se sientan bien entonces debo dejar de beber y encontrar algo que me funcione mejor no son tíos que quieran repensar el ejercicio del poder. Son sencillamente tíos frustrados por no estar en el bando del carcelero.
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El problema no es la natalidad. El problema es la Iglesia francesa. Si la religión cristiana fuera capaz de curarse, los moros se habrían convertido hace tiempo y se dedicarían a hacer la cuaresma en lugar del ramadán. El estancamiento del fervor cristiano es un problema mucho más real que el hecho de que vayan a las mezquitas.
Prodigiosa Despentes, sempre a peu de carrer! Com a cronista ja em val.

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