dijous, 20 de juny de 2019

El dimoni de les llistes: bèsties fenomenals

Al abrirse esta vez, retumbó afuera un trueno desgarrador y la noche pareció petrificarse para quedar convertida en una fría y dura lasca de pizarra. Las sombras crecieron y las luces se hicieron muy débiles. Los chatarreros del taller vecino empezaron a salir a la calle dando gritos de espanto. Aparecieron por todas partes todo tipo de animales: miles de escarabajos sagrados, ratas con antifaz, ardillas voladoras, lemmings asustados, lemures de ojos saltones, canguros con guantes de boxeo, dromedarios, camellos, caimanes, trozos de ñúes devorados por los cocodrilos, hipopótamos, okapis recitando diálogos de Ana Diosdado, wombats leyendo libros de Will Cuppy, tapires en celo, ornitorrincos, jerbos orejudos silbando la música de Kitaro de «La ruta de la seda», capibaras, mirlos blancos y también mirlos negros, panteras blancas y también panteras negras con boina y chupa de cuero, onagros haciendo el burro, hienas vacías, lamias con discos dobles de Genesis, traíllas de hurones, manadas de lebreles, jaurías de lobos, chihuahuas que se habían puesto en el pecho chapas de Xavier Cugat…

(«La noche fenomenal», Javier Pérez Andújar)

5 comentaris:

  1. Acabo de recordar la meva llista preferida d'animals.

    «Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas».

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